19.12.10

Él prosigue, fastidioso, con la infame tarea.
¿Por qué, si no persistiera en desplazar la lija sobre la postergada madera de la persiana, estaría ella lanzada a la desmesurada acción de amasar pastas?
¿Por qué asumiría sostener semejante tradición si él estuviera, por ejemplo, leyendo el diario, justo derecho después de una intensa semana de reuniones, discusiones y negociación en el trabajo.
¿Trabajo?
¿Habría que acotar el alcance del vocablo?, piensa él mientras la lija le lastima los dedos y no encuentra en ningún deslizamiento la caricia de la adrenalina que lo mimó en cada discusión de su semana.
- Trabajo, referido a aquello que hacemos en procura del sustento- responde ella a la consulta- , debe volver a ser trabajo físico; trabajan los pintores, los albañiles, los barrenderos, las amas de casa que hacen las tareas del hogar; los maestros tal vez; pero la mayoría, conversa. Visto desde el punto de vista de una mosca, esa es basicamente la principal acción en la economía moderna: conversar.
- Atender un teléfono, golpetear un teclado, ¿no constituyen acaso acciones, trabajos físicos?
- Andá a cortar el pasto.
- Es domingo. Merezco descansar; el desgaste mental y emocional de lidiar con gente puede ser mucho más agotador que cargar bolsas de cemento. Vivimos una economía de servicios. Contratemos a un jardinero.
- Y un personal trainer.
Qué buen ejercicio para los hombros resultó ser pasar la máquina bordeadora.
Piensa él, mientras el aroma de la bolognesa le da serenidad y le ofrece un Sentido.

10 comments:

ADENOZ said...

Sostengo, desde siempre, que cargar bolsas en el puerto y lo que yo hago es trabajar. Lo demás es diversión.

Mensajero said...

Adenoz,
Lo que yo hago seguro que no lo es.
Y últimamente me divierto poco.
Imperdonable.

Roedor said...

Just brilliant.

Yo laburo en marketing. Y no es un oxímoron (je).

Cuando mi hijo mayor era chico, tipo pre-escolar, me descerrajó: "El papá de Agustín es médico: cura a la gente cuando se enferma. ¿Vos de qué trabajás?"

Tuve que subirlo al auto y señalarle algunos ejemplos de publicidad exterior o accesorios arquitectónicos para mostrarle algunos de los frutos de mis intensas jornadas de negociaciones, charlas, persuasiones, especificaciones en grandes empresas, bla, bla, pero no sé si en ese momento (o ahora mismo) el tipo se convenció de que lo que hacía entonces (o lo que hago ahora, que es distinto pero es igual) es laburo.

Mensajero said...

Roedor,
En definitiva, casi la mitad de los que trabajamos, somos vendedores.
A los creativos con veleidades artísticas, me encanta recordárselos cada vez.

Matias said...

Excelente post, mas literario y cotidiano que los anteriores, le repito por enecima vez usted escribe muy bien, y esa extraña ironia que ve en todo es muy saludable.
Postee algo sobre el consumismo y la alienacion navideña.

Saludos.

Mensajero said...

Matías, muchas gracias.
Voy a intentar hacerle caso y escribir sobre las fiestas, de hecho padezco sobremanera estas fechas.

Estrella said...

Este diálogo me resulta tan pero tan familiar...

Mensajero said...

Estrella,
"Las familias felices son todas iguales, las que no, son infelices a su manera"
O algo así.
Saludos.

Almafuerte said...

Nunca me olvido de aquella vez, cuando charlando en mi laburo de entonces con la empleada doméstica, ella se compadeció sinceramente de mi triste situación de universitaria esclavizada por el cad, los papeles y el teléfono.

"ni loca haría lo que hacés vos", me dijo, mientras limpiaba la caca de la jaula de los pajaritos y ponía hojas de diario limpias.
"yo no puedo estar así como vos, yo necesito mi libertad".

Mensajero said...

Almafuerte,
Buenísima la anécdota.
Me quedé pensando en por qué tenían de mascota un pajarito en la oficina.