24.6.11

Crepúsculo de Cubatão

Cubatão es una ciudad industrial situada en el Estado de São Paulo, Brasil.
En los años 80, se la consideraba la ciudad más contaminada del planeta (Tierra).

- Não! Você não pode ir de bermudas. Bota algo preto. ¡Patricia! Traz um pancake aí pro rostro do argentino? Parece camarão.

Rio de Janeiro. Verano del 87.
Estoy en la casa de un amigo brasilero preparándome para ir a ver "Home of the Brave", de Laurie Anderson, a Crepúsculo de Cubatão, el club dark carioca por excelencia; me están lookeando para que pueda franquear la estricta entrada del local reservado al reducido grupo que, en la ciudad tropical, evita la playa y el sol, para así poder pasear sus rostros pálidos en la noche glam.
Me siento ridículo con los borceguíes negros que me prestaron y mis rulos aplastados por el gel, pero Laurie Anderson es la referente del momento para la "Generación X", los jóvenes nihilistas que anunciamos, sin saberlo, la inminente caída del muro de Berlín.
Rio de Janeiro bien vale una noche así.
Entramos sin mayores contratiempos. La discoteca está repleta. La globalización realmente existente ya comenzó. El lugar no era muy diferente a Fire, que en Buenos Aires, nos recibía los miércoles y jueves por la noche, en Nuñez, frente al mítico Monumental, en épocas más gloriosas para el club.
Los mismos peinados, las mismas ropas, la misma música, hasta la misma forma de bailar.
Me concentro en los detalles, las referencias, ligeras, a Cubatão; estamos en el epicentro temporal del fin de la historia.
La particular sensualidad de las mujeres brasileras convenientemente aplanada por la estética dark.
Bailo -ya bailábamos sólos- en medio de la pista. A mi lado, el personaje de la noche: esmerado peinado, impecable outfit, elegantes detalles, destacado bailar. Muy histriónico. La imagen me queda grabada para siempre. Es la encarnación más pura del arquetipo de la época.
Pero enseguida Laurie Anderson se adueña de la noche y ya poco me importa todo lo demás.
Lo original puede discutirle siempre a la moda; en el mano a mano, suele imponerse con facilidad.

Buenos Aires. Verano del 2007
Estoy en una oficina del Rulero, esperando para ser entrevistado por un ejecutivo brasilero.
Me acaban de ofrecer un trabajo y el que será mi futuro jefe quiere saber quién se esconde realmente detrás de su CV.
Me presento ante un amable mineiro, un hombre simple, sensible y talentoso.
Nuestra larga charla va mucho más allá de cuestiones laborales.
Hablamos de música, de cine, de nuestros gustos, y hasta se atreve a tararear una melodía de su autoría, una bossa delicada de bellísima poesía, una canción infantil.
No tengo dudas, y él tampoco, de la conveniencia de cerrar el acuerdo laboral.

Miami. Verano del 2008
Estoy en el departamento de mi jefe, en la meca consumista del latino aspiracional.
Fumamos en el balcón luego de haber cenado una increíble moqueca de peixe que preparó su esposa.
Hablamos de los viejos tiempos de cada uno; la conversación se dirge hacia Rio de Janeiro y desemboca, finalmente, en Crepúsculo de Cubatão.
Le comento de mi estadía en la discoteca.
Segundos antes que él me confirme que también había estado esa noche allí, pude reconocerlo; sus lentes redondos, su cachetes colorados, su incipiente calvicie, no lograban ya ocultar a quien supo ser el arquetipo del dark.

8 comments:

Almafuerte said...

Coincidencias, los caminos se cruzan, se tejen y destejen como una red. Pero no siempre sucede, hubo ahí algunas estrellas alineadas.

Que historia tan, pero tan tan linda.

Solamente una pregunta: rulos???

Mensajero said...

Almafuerte
Rulos, sí, muchos.
Aún existen, latentes, pero como ya no cubrirían toda mi cabeza, no les permito manifestarse.
Suelo decir que para volver a llevar bien el pelo largo, me faltan varios cientos de miles en la cuenta del banco.

Occam said...

Esto sí que es humor del absurdo: El canto dark a la esperanza, desde la cloaca, desde el Never more, a un balcón tropical en una amable sobremesa luego de una opípara cena. Creo que el dark nos ha enseñado mucho. Quienes decidimos incursionar en sus oscuras orillas, sin atravesar la Laguna Estigia, pero quizás mojándonos un poco los tobillos, hemos experimentado (siempre por caminos sobrenaturales, naturalmente) a veces esa amable invasión de la vida, que sobreviene a todo "segundo nacimiento".

Un cordial saludo.

Mensajero said...

Occam
Con los tobillos mojados, así es.
En mi caso, a menudo seducido por misteriosas lagunas urbanas, pero siempre atento y cerca de la costa, o palpando cada tanto el inflable que guardo en el bolsillo.
Un abrazo.

Almafuerte said...

Dark brasileño suena a oxímoron, pero la realidad siempre es más compleja y divertida que lo que uno se imagina.

Mensajero said...

Almafuerte
La verdad es que mucho no pega.
A mí no me tocó ver a ninguno de día.
Bueno, los vampiros se guardan a la hora del sol.
Ahora me voy a escuchar Bela Lugosi´s dead.

RELATO DEL PRESENTE said...

Me hiciste acordar a una anécdota sin tanto glamour. Un gran amigo de la actualidad, aunque nos conocemos desde la infancia, nos hicimos amigos nuevamente hace casi una década. Tardamos 3 años en darnos cuentas que éramos los mismos pibes que jugábamos a la pelota cuando niños. Él, hijo de un médico, nunca dijo que su padre se dedicaba a la pediatría. Si así hubiera sido, otra sería la historia y al menos habría preguntado de entrada si por casualidad no atendía en tal nosocomio.

En este caso, el pelado sin rulos, es él.

Excelente tu historia!

Abrazo grande!

Mensajero said...

Relato,
Impresionante recuperar un amigo de la infancia así.
A tu favor hay que decir que es complicado reconocer a un peludo, pelado.
Saludos!