No lo sabés, pero tengo tu vida en la punta de mi dedo.
Te acaricio suavecito, secretamente, con la mira telescópica.
Me gusta cuando estás de blanco.
Me gusta tu escote, tu corazón.
Me gusta que leas; tus anteojos, tu inquieta cabecita.
Puedo hacerte caer sobre la mesa.
Me encantaría.
Tu mejilla pálida sobre el mantel blanco.
Tus ojos abiertos mirando la nada.
O podrías caer hacia atrás.
Los brazos colgando, la cabeza apoyada en el respaldo, la boca ligeramente entreabierta.
No estaría mal.
Pero no soportaría que te desparrames en el suelo, que te desplomes hacia un costado; que me des la espalda.
Tu belleza póstuma depende de mí.
¡Cuánta responsabilidad!
Tengo tu vida en la punta de mi dedo.
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8 comments:
Estas trabajando en un guión?
Victor
Estoy intentando volver a escribir por fuera del trabajo y sus imperativos.
Barriendo un poco las telarañas.
Hurgando en los opuestos.
Saludos.
¡Qué angustiante no poder controlar ese último -y fundamental- detalle!
Muy bueno el texto, y gracias por el regreso.
Occam,
Luego de una temporada de intenso trabajo, vuelvo a tener algo de tiempo.
Saludos.
Ex-ce-len-te!
Me encantó!
Gracias, OliverX
Saludos.
No la mates. Seguí jugando...
Almafuerte,
Seguro.
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